DEJAME QUE TE BESE

 

Deja el río que corra

-que no es tuyo ni es mío-

deja el río que corra

y que busque su destino.

 

Deja que el sol se vaya

por las noches a su cama.

Para que nazca la noche

deja que el sol se vaya.

 

No quieras cortar el vuelo

a la luz de las estrellas

y cuando el día las mate,

¡ay!, déjalas que se mueran.

 

No quieras frenar el curso

del agua del río fuerte.

Que siga la vida deja,

¡ay!, ¡déjame que te bese!.

 

(Neno, 040882)