Sangre, camino y viento.

La vida es un poema

de oro, viento y sangre,

de labios que llegan

y se esfuman,

de almas que vibran

y se apagan,

de flores que nacen

y se secan,

de sueños que crecen

y revientan ...

La vida es un poema

¡roto!

como la musa muerta de un poeta

que ya no canta.

La vida es camino:

piedras,

arena y polvo

de viento.

Ojos, labios, rostros,

cuerpo, ...

mujer o diosa o espuma

de otro sueño.

La vida sigue; mueren las flores;

queda la tierra.

El camino se cansa y duerme ...

duerme ...

pero quedan vivas las piedras

muertas.

El caminante se cae,

se rompe el rostro contra la tierra neutra;

pero quedan firmes las coces

del mundo;

firmes quedan, y tercas.

Otras flores nacen y se secan.

Otras yerbas crecen y se agostan.

Otros labios llegan y se esfuman.

Otras almas vibran y se apagan.

Otros sueños se inflan y revientan ...

Otro caminante tropieza,

otro corre,

otro vuela,

otro olvida con alcohol

sus penas ...

Y el amor se deshoja en llanto

de nudos y de ausencias.

Las miradas se alejan, se alejan, ...

y se pierden.

Los besos se borran. Queda,

muriendo,

su recuerdo de ceniza pura

y viento.

La noche avanza. La vejez

llega.

Y el cansancio le pisa los talones

al hombre.

Amores, sentimientos, recuerdos, ...

Margaritas deshojadas.

Corazones llenos de ojos

y cabellos.

Una, otra, otra, .... La vida

caminando ...

¿Y ahora? Ya sólo aquedan,

muriendo,

la ceniza triste, la resaca,

y el recuerdo.

La vida es un poema

de oro, viento y sangre ....

¿negra?.

La vida es un poema

de viento, camino y sangre

¿negra?.

(Neno, 17-06-83)